Los bebés pueden sufrir alergias nasales

Written by alergia on September 13th, 2010 in Alergias.

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Los bebés pueden sufrir alergias nasales

La rinitis alérgica podría comenzar a los 18 meses de vida

Existían dudas sobre si en los primeros años de vida, los bebés podían desarrollar alergias nasales. Pues bien, un nuevo estudio realizado en Francia se suma a la teoría de que esto es posible, especialmente si los niños tienen antecedentes familiares de este tipo de trastorno.

El estudio se realizó sobre más de 1.800 niños de 18 meses de edad, y un equipo francés descubrió que el 9 por ciento había tenido síntomas de alergias nasales (rinitis alérgica) el año previo. Esos bebés eran más propensos que el resto a tener marcadores objetivos de alergia.

Los bebés sufren ciertas alergias, como las alimentarias, pero existen dudas de si las reacciones alérgicas a sustancias irritantes en el aire, como el ácaro del polvo, el pelo de las mascotas y la humedad, pueden aparecer al año de vida.

Es que es difícil determinar si la nariz tapada o que gotea en un bebé es un síntoma de resfriado, otra infección respiratoria o alergia.

“Muchos padres primerizos no están preparados para la gran cantidad de resfriados que desarrollan los bebés”, dijo el doctor Henry Milgrom, profesor de pediatría del National Jewish Health, en Denver, que no participó del estudio.

Los padres, agregó, deberían saber que los síntomas nasales son comunes en los primeros años de vida, en especial si el bebé convive con otros niños pequeños.

Pero con pruebas objetivas de indicadores alérgicos, Milgrom afirmó que el nuevo estudio confirma que algunos bebés y niños que empiezan a caminar tendrían alergias nasales.

El escenario es similar al del asma: muchos bebés y niños pequeños tienen episodios ocasionales de sibilancias, generalmente asociados con una infección viral, y a la mayoría no se le diagnostica asma cuando crecen. Pero algunos son asmáticos.

En el estudio publicado en la revista Allergy, el equipo de la doctora Isabelle Momas, de la Universidad Descartes en París, encuestó a los padres de 1.850 niños de 18 meses de edad y les tomó muestras de sangre a los chicos para analizar los indicadores biológicos de alergia nasal.

El 9 por ciento había tenido síntomas de una posible alergia nasal el año previo, lo que quiere decir que los padres mencionaron estornudos o nariz tapada o con goteo sin que sus hijos estuvieran resfriados o engripados.

Esos niños eran más propensos que el resto sin esos síntomas a tener ciertos marcadores biológicos de una alergia.

El 19 por ciento tenía una concentración elevada de células inmunológicas inflamatorias llamadas eosinófilas, comparado con el 12 por ciento de los hijos del grupo de padres que no mencionó síntomas alérgicos.

Además, el 5,5 por ciento de los bebés que habían tenido esos síntomas tenían anticuerpos a un alergeno inhalable (como los ácaros del polvo y el pelo de gato), comparado con menos del 3 por ciento del otros grupo de niños.

“Estos resultados respaldan la hipótesis de que la rinitis alérgica podría comenzar a los 18 meses de vida”, escribió el equipo.

telecinco.es

HBL en Chile

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16 de agosto de 2010
Por Frederik Joelving

NUEVA YORK (Reuters Health) – Un par de estudios sugieren que el paracetamol (o acetaminofeno), un analgésico más conocido como Tylenol en Estados Unidos, estaría causando un aumento mundial del asma.

Según un estudio difundido recientemente, el paracetamol sería el causante de cuatro de cada 10 casos de sibilancias y asma grave en adolescentes.

Otra investigación muestra por primera vez que muchos niños que están aprendiendo a caminar tomaron paracetamol antes de desarrollar síntomas asmáticos como las sibilancias.

“Confirmamos que el consumo de acetaminofeno es primero, de modo que la relación causal es altamente probable”, dijo el doctor Alemayehu Amberbir, de la Universidad de Addis Abeba, en Etiopía, y de la University of Nottingham, en el Reino Unido.

Pero se necesitan más estudios antes de limpiar el botiquín, sostuvo Amberbir, cuyos resultados aparecen en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

Su equipo siguió a más de 1.000 bebés de Etiopía durante tres años. Cuando los bebés cumplieron un año, el equipo les preguntó a las madres si sus bebés tenían problemas respiratorios y cuánto acetaminofeno habían consumido.

Un 8 por ciento de los niños comenzó con las sibilancias entre 1 y 3 años. Los que habían recibido acetaminofeno durante el primer año (antes de tener los problemas respiratorios) tenían hasta 7 veces más posibilidades de desarrollar sibilancias.

Eso se mantuvo tras considerar síntomas como fiebre y tos, que en principio podrían haber disparado las sibilancias y el uso de analgésicos.

“Ahora contamos con más información y una relación más sólida entre el consumo de acetaminofeno y el asma”, dijo Dipak Kanabar, que redactó las guías sobre el uso de analgésicos, pero no participó en los dos nuevos estudios.

Pero Kanabar, pediatra consultor del Hospital de Niños Evelina, en Londres, advirtió que el recuerdo de los padres no siempre es preciso y puede sesgar los resultados.

Si la relación se comprueba, podría influir significativamente en la salud pública, según otro estudio publicado en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

Los autores estiman que el paracetamol podría causar hasta cuatro de cada 10 de todos los síntomas asmáticos, incluidos los más graves, como el despertar por falta de aire por lo menos una vez por semana.

McNeil Consumer Healthcare, la subsidiaria de Johnson & Johnson que comercializa Tylenol, comentó que el producto “cuenta con más de 50 años de historia clínica que respaldan su seguridad y eficacia”.

FUENTE: American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, online 13 de agosto del 2010

buenasalud.com

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¿Fin de la alergia a las abejas?

Written by alergia on July 27th, 2010 in Alergias.


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Un nuevo tratamiento mediante vacunas mensuales podría eliminar las reacciones alérgicas generalizadas a los himenópteros

Las abejas o las avispas no tienen preferencias a la hora de elegir sus víctimas. Cualquier persona, niño o adulto, hombre o mujer, puede sufrir alergias generalizadas a la picadura de estos insectos, los himenópteros. El único factor de riesgo es la exposición a zonas de campo y montaña. Este tipo de picaduras, que según los especialistas generan las reacciones alérgicas más graves, podrían ser ahora tratadas y curadas con una novedosa terapia.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 26 de julio de 2010

La mayor parte de las picaduras por abejas y avispas se producen en verano, aunque se pueden dar en cualquier momento del año. Cuando pican, estos insectos inyectan una mezcla de sustancias, muchas de origen proteico. Lo más habitual es sufrir una reacción local en la zona de la picadura, con hinchazón intensa, picor ligero y dolor. Entre estos animales, los himenópteros, se encuentran avispas, abejas, abejorros y hormigas, aunque se cuenta en total centenares de miles de subespecies.

Sin embargo, el sistema inmunológico de un pequeño porcentaje de personas, cerca del 4%, responde de manera exagerada al veneno inyectado por un insecto, la apitoxina. Fuera de la zona de la picadura, los afectados experimentan los síntomas típicos de una reacción alérgica generalizada conocida con el nombre de anafilaxis: erupción, urticaria intensa en varias partes del cuerpo, mareo, cansancio, dolor cólico abdominal, sensación de ocupación en la garganta, calambres o diarrea. En casos peores puede darse una sensación de ahogo, pérdida de conocimiento, vómitos y taquicardias. Y en situaciones graves, que son muy poco frecuentes, se puede poner en peligro la propioa vida.

Por este motivo, ante cualquier síntoma de gravedad hay que acudir a un centro médico sin perder tiempo. En la mayoría de casos, es el propio paciente quien advierte de la asociación entre la picadura y la reacción alérgica, ya que ésta suele aparecer en menos de 30 minutos tras la inyección del veneno. Sea como sea, los síntomas que se producen en zonas alejadas de la picadura pueden alcanzar distintos grados de gravedad, y todas deben ser estudiadas por el alergólogo. El diagnóstico definitivo y la identificación de la especie de himenóptero responsable del cuadro alérgico se realizará a través de distintas pruebas cutáneas.

Terapias típicas y novedosas

El tratamiento habitual, ante estas reacciones locales, es la aplicación de hielo o compresas frías y la administración posterior de una crema corticoide. En las reacciones locales severas se utiliza un antihistamínico o corticoide, en comprimido o inyección. Las reacciones alérgicas generalizadas se tratan como cualquier anafilaxia, con adrenalina subcutánea además de los dos medicamentos anteriores.

La inmunoterapia con extracto purificado de veneno es otro tipo de tratamiento, con larga historia, ya que se empezaron a probar hacia los años 20 del siglo pasado. Ésta consiste en la administración de dosis al principio muy bajas del extracto alergénico. Poco a poco, estas dosis se incrementan a intervalos regulares, hasta llegar a dosis de mantenimiento que se prolongan de tres a cinco años. Investigadores del Servicio de Alergología, del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, han añadido una nueva opción terapéutica de alergología basada en inyecciones mensuales, también en forma de vacuna, durante cinco años.

En teoría, este programa vacunal puede inmunizar de forma definitiva al paciente contra la alergia generalizada. En los últimos dos años el Hospital ya ha tratado entre 60 y 70 casos.

Evitar las picaduras

Aunque el comportamiento de los himenópteros es incontrolable, en verano, sobre todo, hay algunas recomendaciones que pueden ayudar a minimizar los riesgos de sufrir sus picaduras: evitar frecuentar lugares donde haya colmenas o altas poblaciones de avispas (numerosos jardines húmedos y sitios con acumulación de basuras), cerrar las ventanillas de los coches y evitar el uso de prendas de vestir con colores vivos y de perfumes intensos. En caso de que una abeja o avispa repose en alguna parte de nuestro cuerpo, no se recomienda apartarla, sino provocar que acabe por alejarse con movimientos lentos.

Otros consejos son sacudir la ropa antes de ponérsela (por si alguna se ha acomodado en su interior), evitar circular a altas velocidades en zonas con abundancia de flores (con motos, caballos o bicicletas, entre otros), instalar una red en zonas cerradas para evitar que entren y tener a mano un insecticida, incluso en el coche. Por último, también es aconsejable usar zapatos cerrados y no andar descalzo, así como evitar el uso de ropas holgadas en zonas peligrosas que puedan atrapar al insecto entre el tejido y la piel.

VENENO PARA PROBLEMAS OSTEOMUSCULARES

El veneno de la abeja no es sólo útil para tratar las alergias que ella misma provoca en las personas. La apiterapia, una medicina ancestral usada en diferentes países (en Oriente también la usan para hacer acupuntura) lo demuestra. En la actualidad se utiliza ante enfermedades de tipo articular, hernias discales, fibromialgia e, incluso, depresión. El veneno de dichos insectos genera reacciones bioquímicas en el organismo que potencian el sistema inmunológico, actúa sobre las glándulas suprarrenales y produce cortisol endógeno (un poderoso antiinflamatorio) y endorfina, un analgésico natural.

La técnica, que según sus seguidores no entraña efectos secundarios (incluso puede detectar si una persona es alérgica), es combinada: se colocan 7 u 8 abejas y agujas en diferentes puntos y también parches de sílice en diferentes puntos de acupuntura que incorporan diferentes productos de la colmena: propóleo, jalea real o pomada de veneno de abeja. Lo curioso es que las abejas, acupuntoras por naturaleza, inyectan su veneno en zonas de bloqueo energético y, por tanto, las adecuadas a tratar, y sólo se produce un pequeño escozor de poco más de un minuto.

consumer.es

Alergias se presentan en cualquier época del año

Written by alergia on June 5th, 2010 in Alergias.

El experto broncopulmunar de la Universidad de Santiago (Usach), doctor Enrique Fuentes, afirmó que la alergia al contrario de lo que algunos creen, se presenta también en otoño e invierno, sólo que en esta época la gente la puede confundir con un resfrío.

La baja temperatura y la llegada de las precipitaciones son fenómenos que tranquilizan a las personas que sufren de alergias, pues suelen ser asociadas con la primavera, sin embargo este malestar también se desencadena en los periodos de otoño e invierno, incluso con síntomas más prolongados, expreso el facultativo vicedecano de Docencia y Extensión de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach.

El especialista explicó que la sintomatología de esta reacción del sistema inmunológico está relacionada con aparición de rinitis, estornudos, tos y picor en los ojos. Además, de silbidos en la zona toráxica que pueden llegar a provocar asma, por eso la importancia de su tratamiento.

Los alérgenos más comunes en esta época son los ácaros del polvo y moho que proliferan debido a la humedad. En el caso de los ácaros, las personas no son alérgicas a ellos, sino a sus deposiciones. En el caso del moho, las esporas son las culpables que viajan directamente a los bronquios provocando las molestas reacciones, precisó Fuentes.

Los ácaros del polvo son pequeños animales microscópicos emparentados con las arañas, que se alimentan de escamas de piel humana, animal, entre otras cosas. Viven en el interior de las casas, específicamente en el polvo, en ambientes húmedos y oscuros. Sus lugares favoritos son: colchones, almohadas, peluches, alfombras, entre otros.

Para evitar este tipo de alergia lo mejor es mantener el hogar libre de polvo, eliminar elementos de fibra natural como alfombras, almohadas y cobertores de plumas naturales, ventilar la casa para evitar humedad, lavar frecuentemente la ropa de cama y en caso de que no se pueda, dejarlas al sol, recomendó.

noticias.123.cl

Las alergias podrían desencadenar la depresión

Written by alergia on May 31st, 2010 in Alergias.

Un estudio halla que el estado de ánimo de las personas sensibles empeora cuando se exponen a los alérgenos

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

JUEVES, 27 de mayo (HealthDay News/DrTango) — La temporada de alergias podría no solo significar tos, estornudos y picazón inevitables, también podría perjudicar el estado de ánimo.

Los investigadores informaron esta semana sobre ese hallazgo en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría en Nueva Orleáns.

“La depresión es un trastorno muy común y las alergias lo son aún más”, aseguró el Dr. Partam Manalai, autor del estudio, del departamento de psiquiatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore. “Las alergias hacen que uno sea más susceptible a alteraciones en el estado de ánimo, la cognición y la calidad de vida”.

Un pico sustancial en las partículas de polen que flotan en el aire aparece en la primavera. Luego hay otro más pequeño en el otoño. Esto coincide con un aumento sustancial en los suicidios en todo el mundo cada primavera, seguido de otro menos considerable en el otoño.

Para explorar esta relación, Manalai y sus colegas reclutaron a cien voluntarios de Baltimore y Washington, D.C. que tenían depresión mayor. Cerca de la mitad eran alérgicos a los árboles y/o al polen de ambrosía, y la otra mitad, no.

Se evaluó a los voluntarios durante la temporada alta y baja de polen. También se les midieron sus niveles de anticuerpos IgE (una medida de la sensibilidad a los alérgenos).

Se cree que éste es el primer estudio en relacionar mediciones reales de IgE con puntajes de depresión.

“Los pacientes que tienen trastornos del estado de ánimo que eran alérgicos a un aeroalérgeno experimentaron empeoramiento del estado de ánimo al ser expuesto a éste”, aseguró Manalai. “Los pacientes que tienen ambos trastornos podrían ser más vulnerables a la depresión en la temporada pico de polen”, sugirió.

“Tratar esas afecciones podría evitar que tengan un episodio de depresión durante la temporada alta de polen”, agregó Manalai.

Los hallazgos también podrían ayudar a determinar cuánta de la depresión que se relaciona con la alergia es psicológica y cuánta es biológica. Con ese conocimiento a mano, los investigadores podrían hallar terapias nuevas, según Manalai.

Manalai y sus coautores consideran que es algo que sustenta biológicamente el fenómeno, aunque no está claro por ahora si la alergia causa depresión o lo contrario.

Ciertamente, estos hallazgos tienen sentido para el Dr. Jordan S. Josephson, especialista en senos nasales del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York y autor de Sinus Relief Now (Alivio inmediato para los senos nasales), quien sufre de sinusitis también.

“Píenselo. Si sus alergias le dan lata y no puede respirar, no duerme bien, se siente agotado, simplemente desgraciado, comienza a deprimirse porque se siente como si alguien le hubiera lanzado un costal de papas de cincuenta kilos en la espalda”, comentó. “No es como un resfriado que se va en dos días. Uno termina pegado a eso durante meses o incluso todo el año”.

healthfinder.gov

Impresión y duplicado de CD’s y DVD’s

Los investigadores no pueden explicar el aumento de la última década, aunque el número real es aún pequeño

JUEVES, 13 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Un nuevo estudio sugiere que el porcentaje de niños con alergias a los cacahuetes se ha triplicado en poco más de una década, aunque el número real de niños con alergia es todavía pequeño.

“Estos resultados muestran que se ha producido un aumento alarmante en los casos de alergia a los cacahuetes, que coincide con el aumento general, aunque menos drástico, de alergias a los alimentos entre los niños en los estudios reportados por los CDC [ Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades] “, dijo el líder del estudio, el Dr. Scott H. Sicherer, profesor de pediatría del Instituto Jaffe de Alergia Alimentaria de la Escuela de Medicina Mount Sinai, en un comunicado de prensa. “Los datos ponen de relieve la necesidad de realizar un estudio de mayor tamaño sobre estas alergias peligrosas”.

Los investigadores encuestaron a 5,300 familias en 2008 y encontraron que el 1.4 por ciento de los niños eran alérgicos a los cacahuetes. Eso es más de tres veces la tasa de 0.4 por ciento que encontró una encuesta similar en 1997.

El porcentaje de niños con alergias a los cacahuetes o frutos secos creció a 2.1 por ciento en 2008 en comparación un 0.6 por ciento en 1997.

Entre los adultos, el nivel de alergias a los cacahuates no cambió. Siguió siendo de 1.3 por ciento.

“Nuestra investigación muestra que más de 3 millones de estadounidenses informan tener alergias a los cacahuates o a los frutos secos, lo que representa una carga significativa de salud”, apuntó Sicherer. “Los datos también subrayan la importancia de desarrollar mejores estrategias de prevención y tratamiento”.

Aún no está claro por qué el número de alergias está aumentado. Una teoría sugiere que la gente está desarrollando menos inmunidad a los alérgenos porque se exponen a menos gérmenes. Otra sugiere que las personas son diagnosticadas de manera errónea con alergias a los alimentos que en realidad no tienen.

Los investigadores advierten que sólo llamaron a hogares con teléfonos, lo que posiblemente haya sesgado los resultados al centrarse en las experiencias de los hogares de mayores ingresos.

Los hallazgos aparecen en la edición del 12 de mayo de Journal of Allergy and Clinical Immunology.

Más información

Para más información sobre los niños y las alergias alimentarias, visite el Hospital Infantil de Wisconsin.

Artículo por HealthDay, traducido por DrTango

healthfinder.gov


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En relación con los artículos que aparecieron el pasado lunes sobre las alergias, su tratamiento y la ausencia de alergólogos en los centros públicos de Baleares, hay varios puntos que pueden inducir a error y, lo que es peor, transmitir a la población la noción que desde la sanidad pública no se ofrece el mejor tratamiento posible a este tipo de enfermedades.

La alergia es una enfermedad común con diferentes tipos de manifestaciones: rinitis, conjuntivitis, asma y dermatitis, entre otras. El diagnóstico de estas enfermedades es básicamente clínico, llevándose a cabo a través de la historia clínica y el examen físico; pocas veces suelen ser necesarias pruebas complementarias para llevar a cabo el diagnóstico. No obstante, se pueden realizar diferentes pruebas que en muchos casos nos permitirán conocer de forma exacta el agente causante de la alergia. Sin embargo, conviene recordar que estas pruebas pueden ser positivas y la persona en cuestión no tener ninguna manifestación de una enfermedad alérgica, es decir, que son pruebas poco específicas.

La mayoría de las recomendaciones científicas para el tratamiento de la rinitis y del asma incluyen como primeras opciones terapéuticas el tratamiento preventivo sintomático (corticoides nasales y antihistamínicos, para le rinitis, y corticoides inhalados, broncodilatadores de larga duración y leucotrienos, para el asma, son los principales agentes terapéuticos) y sólo en aquellos casos –que son los menos– en los cuales, a pesar de dichos tratamientos, persisten los síntomas, se incluye la inmunoterapia (cuando se ha identificado un alergeno específico), avisando previamente al paciente de que el tratamiento se administra mediante inyecciones periódicas y de los potenciales efectos secundarios de un tratamiento que debe prolongarse durante varios años y con resultados variables. En ningún caso se obtiene una curación del 100% de los casos tratados.

Finalmente, ¿quién se hace cargo de los pacientes con enfermedades alérgicas? Nuevamente hay varias formas de llevarlo a cabo. En algunos centros son los diferentes especialistas (neumólogos, otorrinolaringólogos, pediatras, oftalmólogos) los que se hacen cargo de estos pacientes según las manifestaciones clínicas predominantes; en otros, son los alergólogos.

¿Quién trata mejor a los pacientes? Indudablemente la respuesta dependerá de a quién se lo preguntemos. Como anécdota podemos comentar que en hospitales donde hemos trabajado, en el mismo centro había alergólogos y neumólogos pediátricos, y ambos trataban a los niños asmáticos. Nuestro compañero pediatra no tenía ninguna duda de que los niños con asma eran manejados mucho mejor por los pediatras y que obtenían mejores resultados; este compañero, en consonancia con las recomendaciones de diversas sociedades científicas, raramente utilizaba la inmunoterapia. Seguramente que el alergólogo que utilizaba unas opciones terapéuticas muy similares, opinaba de forma diferente.

diariodeibiza.es

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