.
En relación con los artículos que aparecieron el pasado lunes sobre las alergias, su tratamiento y la ausencia de alergólogos en los centros públicos de Baleares, hay varios puntos que pueden inducir a error y, lo que es peor, transmitir a la población la noción que desde la sanidad pública no se ofrece el mejor tratamiento posible a este tipo de enfermedades.
La alergia es una enfermedad común con diferentes tipos de manifestaciones: rinitis, conjuntivitis, asma y dermatitis, entre otras. El diagnóstico de estas enfermedades es básicamente clínico, llevándose a cabo a través de la historia clínica y el examen físico; pocas veces suelen ser necesarias pruebas complementarias para llevar a cabo el diagnóstico. No obstante, se pueden realizar diferentes pruebas que en muchos casos nos permitirán conocer de forma exacta el agente causante de la alergia. Sin embargo, conviene recordar que estas pruebas pueden ser positivas y la persona en cuestión no tener ninguna manifestación de una enfermedad alérgica, es decir, que son pruebas poco específicas.
La mayoría de las recomendaciones científicas para el tratamiento de la rinitis y del asma incluyen como primeras opciones terapéuticas el tratamiento preventivo sintomático (corticoides nasales y antihistamínicos, para le rinitis, y corticoides inhalados, broncodilatadores de larga duración y leucotrienos, para el asma, son los principales agentes terapéuticos) y sólo en aquellos casos –que son los menos– en los cuales, a pesar de dichos tratamientos, persisten los síntomas, se incluye la inmunoterapia (cuando se ha identificado un alergeno específico), avisando previamente al paciente de que el tratamiento se administra mediante inyecciones periódicas y de los potenciales efectos secundarios de un tratamiento que debe prolongarse durante varios años y con resultados variables. En ningún caso se obtiene una curación del 100% de los casos tratados.
Finalmente, ¿quién se hace cargo de los pacientes con enfermedades alérgicas? Nuevamente hay varias formas de llevarlo a cabo. En algunos centros son los diferentes especialistas (neumólogos, otorrinolaringólogos, pediatras, oftalmólogos) los que se hacen cargo de estos pacientes según las manifestaciones clínicas predominantes; en otros, son los alergólogos.
¿Quién trata mejor a los pacientes? Indudablemente la respuesta dependerá de a quién se lo preguntemos. Como anécdota podemos comentar que en hospitales donde hemos trabajado, en el mismo centro había alergólogos y neumólogos pediátricos, y ambos trataban a los niños asmáticos. Nuestro compañero pediatra no tenía ninguna duda de que los niños con asma eran manejados mucho mejor por los pediatras y que obtenían mejores resultados; este compañero, en consonancia con las recomendaciones de diversas sociedades científicas, raramente utilizaba la inmunoterapia. Seguramente que el alergólogo que utilizaba unas opciones terapéuticas muy similares, opinaba de forma diferente.
diariodeibiza.es
Klip7.cl un mundo de entretenciones
RSS